Ayudemos a Salim Curacachi

Muy pronto aperturaremos un número de cuenta a la madre de nuestro amigo Salim Abraham Curacachi Vega, alumno del Instituto Superior Tecnológico Privado "Paul Müller", para que reciba nuestro apoyo directo.
Los que deseen escribir unas palabras de aliento, lo pueden hacer enviando un mail al correo ayudemosasalim@gmail.com, el cual lo enviaremos impreso, para que sepa que no está solo y que cerca o la distancia, estamos apoyándole.
Además, que este caso nos sirva a todo para reflexionar lo que puede hacer el alcohol, un joven destacado que sacó diplomas en primaria, secundaria y superior, ahora se encuentra postrado con casi ninguna esperanza de volver a caminar. Tomemos conciencia y seamos más responsables con nuestros actos y no olvidemos que un amigo y compañero del Sexto Ciclo de la Carrera de Computación e Informática, necesita nuestro apoyo y no debemos quedarnos con los brazos cruzados.
Lo que verdaderamente le ocurrió a Salím es un misterio atrapado frente al mar de Punta Negra. Doña Martha no soporta ver las fotografías de su hijo, quisiera retroceder el tiempo, envolverse una y mil veces en la sábana de la nostalgia y disfrutar de esos instantes en que lo vio crecer, jugar y también bailar.

El pasado sábado 23 de agosto, Salím salió muy temprano a trabajar. Ese mismo día, cumplía años su amigo Julio López y la fiesta en Punta Negra prometía de verdad.

El joven vendedor de tarjetas de crédito, no volvió a casa, enrumbó al sur y se encontró con tres amigos más, bebieron pisco, ron y vino. Suficiente como para ‘borrar cassette’ y cambiar la historia. Misteriosamente, Salím desapareció de la reunión y nadie supo más de él hasta la tarde del día siguiente.

El menudo y sonriente Salím Curacachi entendió desde muy niño que en la descomunal ciudad se tiene que trabajar para sobrevivir. Empezó vendiendo caramelos por las calles del centro de Lima y allí conoció a Julio López, que se convirtió en su inseparable amigo.

A Salím le gustaba bailar y junto a unos compañeros había participado en un concurso de Huayno. Ahora, él está postrado en una cama del hospital María Auxiliadora, con la columna destrozada y con escasas posibilidades de volver a caminar.
Buscamos a Julio López y dice no saber nada de Salím, lo único que recuerda es que ese día -de su cumpleaños- acamparon en Punta Negra, junto a dos amigos más: Edson Araujo y David Domínguez. Según Julio, Salím pidió prestado el celular a uno de sus amigos, se fue hablando y nunca más apareció.
Los amigos de Salím solo lo buscaron por un momento y después se marcharon de Punta Negra, sin siquiera avisarle a los familiares y mucho menos a la Policía.
Por varias horas, Salím estuvo inconsciente y no recuerda el accidente que lo ha dejado postrado de por vida. Sin embargo, hay dos posibles versiones. La primera, es que, por efectos del alcohol, haya subido al mirador para hablar por el celular, tropezar y caer desde una altura de más de seis metros.
Otra hipótesis, es que cuando Salím subía al mirador fue atacado por unos asaltantes y al poner resistencia fue empujado al vacío. Sin embargo, ninguno de sus amigos escuchó ruido alguno.
Si bien un misterio rodea el accidente de Salín, la verdad es una sola: el joven debe ser operado lo antes posible, 16 médicos evalúan su caso y es muy probable que una parálisis se apodere de él.
¿Por qué sus amigos no buscaron a Salím?, ¿por qué no avisaron a los familiares que había desaparecido?, ¿por qué no llamaron a su celular para saber dónde estaba?
Lo que parece increíble en esta historia, es que el cuerpo fue encontrado a pocos metros de dónde todo el grupo estaba reunido.
Salím no tiene fuerzas para volver a la escena del accidente y recordar los pasos que dio. El misterio de su desgracia quedará, entonces, ahogado en el mar y atrapado en la conciencia de quienes sí saben la verdad.

Fuente: ATV noticas